El beso de las atletas rusas (o que la realidad no te estropee la noticia)

Ultimamente me he aficionado a algo que no llegaba a entender: el deporte por televisión. Y sobre todo, tras la polémica generada por la homofobia institucionalizada en el Estado ruso estoy muy pendiente de las diferentes informaciones que se van generando en el Mundial de Atletismo que allí se disputa previo a los próximos Juegos de Invierno, que desde aqui animo obviamente a boicotear, no sólo hasta que cese la violencia contra el colectivo LGTBI, sino hasta que se garantice la Igualdad de todos y todas las rusas independientemente de su condición social, raza, religión, por supuesto orientación sexual o género o cualquier otra razón.

Dicho esto, durante la semana saltaba la noticia de un beso en los labios entre dos competidoras de 4×400, ganadoras de la prueba y compatriotas del Presidente Putin. Rápidamente se generaba una espiral de euforia en las redes sociales aupada por los principales medios de comunicación al atribuir este gesto a un desafío a la Ley “antipropaganda gay” del Gobierno de Rusia por parte de sus propias deportistas. Recordemos que sólo unas horas antes la saltadora sueca Emma Green había sido obligada a pintarse las uñas de otro color tras la lamentable y patética presión ejercida por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, advirtiéndola que su manicura violaba la legislación del país (sí, es en serio) y la no menos patética y lamentable posición de la Federación de Atletismo de Suecia, que lejos de plantarse ante tal absurda premisa invitó a Green a deshacerse de la bandera arcoiris de sus dedos o a atenerse a las consecuencias. Demasiados intereses económicos de por medio como para preocuparse de los LGTBI rusos.

Aun así gracias a la información alternativa que se genera desde la blogosfera es interesante atender cuanto menos a otros análisis, más pausados y reflexivos, que no buscan el impacto de la foto y la generación de sentimientos primarios a través de noticias que no suelen entrar en profundidad en el problema y que sin embargo construyen un estado de opinión colectiva sobre una realidad que podría haber sido falseada. Lo que viene a decirse de otra manera: Que la realidad no te estropee la noticia.

En la Bitácora “Ciencas y Cosas” la entrada “Desmontando el beso de las rusas en el pódium” ofrece al lector una serie de datos de los cuales aquí me hago eco que como mínimo, y a falta de las conclusiones a las que llegue cada uno, dejan en entredicho lo publicado en prensa y emitido en televisión sobre tal asunto.

Como observamos en la fotografía de abajo, en este caso del Diario Público, el titular del mismo habla sin rodeos de un beso entre las dos atletas mujeres que “desafía a Putin y a su política lgtbifóbica“. Cabe señalar que no es Público el único que se ha tirado a la piscina en esta ocasión, si no que es algo generalizado en la mayoría de la prensa de nuestro país, desde el referente progresista hasta el conservador ABC cuyo significado del beso para ellos es una respuesta a las polémicas declaraciones en defensa de la represión LGTBI realizadas por parte de la deportista y ganadora del Príncipe de Asturias, Ysinbayeva.

Notícia recogida en el Diario Público.

Sin embargo, si obviamos esa toma fotográfica y atendemos a la secuencia completa de los hechos donde las cuatro deportistas rusas Kseniya Ryzhova y Tatyana Firova (protagonistas ¿involuntarias? de la polémica), junto a Yulia Gushchina y a Antonina Krivoshapka se felicitan tras la victoria, podemos observar que ese momento no es ni tan mágico como parece, ni desgraciadamente tan reivindicativo como se nos ha hecho ver, cuando no sólo las dos primeras ejercen la acción del beso entre ellas, si no también con sus otras dos compañeras:

Acabamos por ver además que el gesto de las atletas no es nuevo:

Decepcionado/a, ¿verdad?. Ya por finalizar, si a esto le añadimos otras fotografías de deportistas rusas tomadas antes de la polémica podríamos pensar que lo de que personas del mismo sexo se besen  cerca de la boca en Rusia (como en España) a la hora de celebrar algo no es percibido ni mucho menos como un acto homosexual o de apoyo a los derechos de gais, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales.

@synchroforo

Ahora deberíamos reflexionar sobre el tratamiento que se hace de la información a través de los principales medios de comunición. Es obvio que a veces las empresas priman en su producto aquello que los lectores ávidos de noticias positivas, noticias que nos generen esperanza y que muestren y demuestren resistencia frente a las injusticias del mundo, estamos esperando ver. Pero esto no se puede hacer desde la tergiversación o la falta de rigor en su composición y tratamiento. Me niego a desmerecer el compromiso contra la homofobia que algunos de los grandes mass media han adquirido desde hace tiempo, pero no puede ser acosta de la profesionalidad de los que trabajan en ellos. Tal vez debería primar la calidad a la cantidad, menos noticias pero más elaboradas.

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2 pensamientos en “El beso de las atletas rusas (o que la realidad no te estropee la noticia)

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